viernes, 30 de octubre de 2009

Educación musical en el Clasicismo y Romanticismo

A finales del siglo XVIII surgen los primeros centros de Educación formal Musical e instrumental con categoría de Conservatorios públicos: París, Estocolmo, Bruselas, Viena… En 1830 se crea el Real Conservatorio de Madrid.
Jean-Jacques Rousseau, pensador de la Ilustración y músico autodidacta, ideó un sistema de educación musical basado en números que reemplazaban el nombre de las notas.
Durante el Romanticismo, se multiplicó el número de músicos amateur, que tocaban el piano o cantaban en sus casas, como símbolo de buena educación. Se compuso mucha música para estos músicos amateurs: es la denominada “música de salón”. Proliferaron los profesores particulares de música y cobraron importancia las academias y conservatorios. En esta época, en algunos países europeos se llegó a decir que era mayor el número de casas con piano que con bañera.
En esta época aparece la musicología como disciplina.
Los enfoques didácticos del siglo XIX se basan en el aprendizaje del canto y la lectoescritura musical:
Destaca la labor del inglés John Curwen. El sistema de Curwen, llamado Tonic Sol-Fa, se basa en el do móvil. Se editó por primera vez en 1841, posteriormente sería adoptado y divulgado por otros pedagogos como Kodaly y sigue teniendo bastante vigencia, como demuestran sus numerosas reediciones: aún en 1980 fue reeditado con el título de New Curwen Method. Emplea el recurso de la fononimia (signos manuales que representan las notas y que serían muy difundidos por Kodaly).



En Francia destacó Guillaume Louis Bocquillon Wilhem, que publicó un Manuel Musical en 1836, que tuvo una gran repercusión en todo el país y que trabajaba mediante el do fijo, utilizando canciones y ejercicios de dificultad gradual. Desde entonces, los sistemas de do fijo tendrían gran aceptación en Francia (como el posterior método de Galin-Paris-Chevé), mientras que en Gran Bretaña “triunfaría” la pedagogía del do móvil.
Los sistemas del do fijo se preocupan de que las notas sean cantadas siempre en su altura absoluta (se trabajaría el oído absoluto). Los sistemas del do móvil transportan las escalas de Do Mayor y la menor a cualquier altura. Dominando estas dos escalas se podría cantar en cualquier tonalidad, así que trabajan el oído relativo.
En España, en el siglo XIX desaparece la música de la Universidad. En 1868, el decreto de Severo Catalina causa un gran daño a la música, al quitarle su rango universitario. Habla de las enseñanzas de música diciendo que su “naturaleza y aplicación artística se aleja tanto de la organización universitaria como difieren y se alejan los vuelos de la imaginación y las creaciones de la fantasía del procedimiento y discurso de la razón serena”. (Una verdadera desgracia que alguien con estas ideas estuviese encargado de regular los temas de educación. Tengamos en cuenta que “se cargó” muchas otras disciplinas educativas y tuvo la desfachatez de escribir un libro sobre la mujer, cargado de pensamientos misóginos).

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